lunes, 16 de marzo de 2009

TARDE

No hay mal que por bien no venga, dice la abuela mientras bate sin descanso la harina y los huevos con un cucharón tan viejo como extraño. Yo la miro atenta esperando a que me pida que parta otro huevo, que traiga un pocillo de leche, que lleve, que coja, que pase... Son las cuatro y la casa está más sola que... muy sola, sólo resuena el cucharón contra la taza, me aburro y voy hasta el último cuarto, saco uno de los empolvados libros de inglés del abuelo y leo, yu cant fill a joul vuiz eir, yu must insert de veri zing dat couzd it, no entiendo bien, el abuelo no llega, escucho el timbre y corro hasta la ventana de la sala, pero es Silvia con su platón de fruta, intento sacar la cabeza entre los barrotes, Silvia se va, la abuela silva una canción que no conozco, la tarde cae, la lista de detalles sin interés crece conforme pasan los minutos y el abuelo no vuelve. Despierto y recuerdo, supongo que sé por qué nunca llegó...

1 comentario:

  1. me traíste recuerdos de cuando mi abuela, mientras nos ponía a hacer las arepas, nos decía quién de todos iba a llamar a nuestro abuelito dormido en una silla mecedora en la puerta de su taller.

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