viernes 30 de octubre de 2009

POR EL DERECHO A VIVIR EN OTRA DIMENSIÓN

Podría haberme tomado el tiempo de pensar en una introducción más apropiada, pero en honor a la urgencia del momento, lo voy a decir sin más preámbulo que este: ¡ODIO LOS CELULARES!

Para quienes me conocen no es una sorpresa en absoluto, ya se lo olían desde hace mucho tiempo; mi problema radicaba principalmente en no encontrar una razón lo suficientemente poderosa para justificar tan aberrante sentimiento. Odiar los celulares puede sonar tan absurdo como odiar el fuego, o la rueda, o internet. ¡Herejía! ¡Blasfemia! ¡quememos a la bruja anticelular! Pero depués de mucho analizarlo y sacar mucho menos cosas en claro, decidí describir lo que me pasa y esperara que alguien más, en este sombrío mundo comparta mi preocupación.

TODA ESCOBA NUEVA BARRE BIEN

Yo también tuve un primer celular. Con la emoción propia de poder comunicarme desde cualquier lugar en el que estuviera -¡Y enviar mensajes!- en el '99 di oficilmente mi adiós a las cartas personales y la bienvenida a los haikús urbanos (Algún visionario en esos momento se inventaba twitter). Yo fui feliz, incluso en el 2001, cuando mi mamá me llamó a las 11 de la noche, en medio de un concierto de Juanes, para preguntarme a qué horas volvía a la casa, fuí feliz cuando mi primer noviecito me hacía llamadas de 2 minutos para saber cómo estaba a tan sólo 5 de habernos visto, fui feliz con los timbres monofónicos de mi nokia de la edad de piedra, con la pantalla pixelada de fondo verde chillón; pero esas eran épocas en las que uno era feliz con cualquier cosa.

sábado 28 de marzo de 2009

1, 2, 3, 4...
Nadie te pasa el manual de instrucciones, si te lo pasaran ahora igual no tendrías tiempo, todo corre, no puedes ponerle pause al universo, en cambio robas minutos leyendo poemas de Amy winehou... no, de Emily, Emiliy Dickinson (siempre olvido su nombre) "no puedes llenar un hoyo con aire..." puro aire corre y a veces, frenzy, la vida va a mil, en otras te detienes desubicada en medio de la nada de tus rutinas (y la falta de ellas), a veces un trago basta para fijar las cosas en su lugar y que la gravedad haga lo suyo, un cigarrillo, una caminata sola hasta la casa, una ventana de bus, un clip en la acera con relatos de historias pasajeras... 5, 6, 7, 8...
xhtml, c++, python, pearl? quieres aprender francés o griego? no señorita, invierte tus esfuerzos en otro idoma de gramática más estable (¡será estable?) abre siempre los signos de interrogación si escribes en español y jamás publiques en un blog si te entran ganas de comprar un banjo... Piensas en Samuel y tratas de seguir el hilo, no puedes, cada imagen que te lanza se te vuelve una maraña y sigues leyendo mentalmente desconectada, no entiendes nada (¡xhtml?) GNU, esperanza, el mundo es el lugar de las posibilidades, "bienvenido aquí a la posibilidaaaad suprema" y recuerdas como se hacen amigos de la nada, de puro encontrarse cara a cara tantas veces, sin decir nada y los nervios, siempre nerviosa queriendo decir lo apropiado, llevas un cuarto de siglo y no dices nada, pensabas con mayor lucidez a los dieciseis, ahora cierras tu puerta con llave, no revisas ni tus propios papeles. A los veinte te los sabías de memoria, ya prefieres un café frente a la pantalla. Estoy desvariando 9, 10, 11... no sé si me estoy dando un sermón o simplemente digo, por decir,
vacío...
12.
Es un buen número. Divisible entre 3, 4, 2, 6 que son buenos números a su vez: 2 que es mitad de cuatro y doble de 1, 3 que es mitad de 6 y 1/4 de doce... un cuarto, cuatro paredes y las ventanas nunca alcanzan. Esta vez me tomó un añocompleto terminar esta entrada... Me tomó tres romances, dos amigos, un hermano, 3200 horas de ansiedad disuelta en tomitas de fresa y frutos rojos...

Buen día, buenas noches... no siempre se tiene suerte.
13

lunes 16 de marzo de 2009

TARDE

No hay mal que por bien no venga, dice la abuela mientras bate sin descanso la harina y los huevos con un cucharón tan viejo como extraño. Yo la miro atenta esperando a que me pida que parta otro huevo, que traiga un pocillo de leche, que lleve, que coja, que pase... Son las cuatro y la casa está más sola que... muy sola, sólo resuena el cucharón contra la taza, me aburro y voy hasta el último cuarto, saco uno de los empolvados libros de inglés del abuelo y leo, yu cant fill a joul vuiz eir, yu must insert de veri zing dat couzd it, no entiendo bien, el abuelo no llega, escucho el timbre y corro hasta la ventana de la sala, pero es Silvia con su platón de fruta, intento sacar la cabeza entre los barrotes, Silvia se va, la abuela silva una canción que no conozco, la tarde cae, la lista de detalles sin interés crece conforme pasan los minutos y el abuelo no vuelve. Despierto y recuerdo, supongo que sé por qué nunca llegó...

domingo 22 de febrero de 2009

BOX

Siempre me gustaron tus brazos, siempre
y ahora

con las horas que pasan
y la impotencia que crece

pongo en una balanza golpes contra caricias

para acabar adolorida entre tus brazos


cada mañana.

Imagen tomada de: http://www.flickr.com/photos/something-for-everyone/3191625634/

sábado 21 de febrero de 2009

Año nuevo...

Blog nuevo y deja vu...